miércoles, 20 de julio de 2011

EL APOYO ESCOLAR - UTOPÍA Y REALIDAD

BARRIO CARLOS GARDEL

PARTE II

Siempre pensamos en "El apoyo" como un lugar que no se reduce a la realización de las tareas escolares (aunque es cierto que ocupan parte importante del tiempo) buscando la posibilidad de implementar propuestas didácticas que favorezcan la formación de todos los protagonistas. Así, por ejemplo, la construcción de títeres para trabajar oralidad y narración, la elaboración de cartillas acerca de la contaminación en el barrio, las salidas que conjugan historia y recreación, los juegos de mesa que nos ayudan a respetar las reglas, entre otras, son oportunidades para seguir aprendiendo. Asimismo el Taller de Plástica y el Taller de Literatura se convirtieron en la posibilidad concreta de dar voz a los que han sido silenciados y ayudar a "hablar" a quienes están acostumbrados a decir "actuando".
Entre estas propuestas quiero destacar el trabajo de los profes de los dos grupos de jóvenes,que abordó el tema del Terrorismo de Estado en nuestro país, una propuesta didáctica que incluyó además del trabajo con los contenidos, la proyección de un film, la visita a un centro clandestino de detención - Mansión Seré, Castelar -, el análisis de artículos periodísticos. Otra experiencia reciente, sumamente importante, con el grupo de adolescentes fue el trabajo con la organizació Mujeres al Oeste que, a partir de un proyecto de investigación(12), habilitó un espacio de encuentro para abordar el tema de la sexualidad.
Con el correr de estos años, y al escribir estas reflesiones, tengo la certeza de haber aprendido mucho. A pesar de haber estedo un tiempo sin poder asistir con continuidad sigo pensando en la nececidad de defender este espacio, como un espacio de formación compartida...

                                                                                                             Prof. Cuca (Claudia Agûero)

Lo primero que uno ve al bajar del colectivo, es la pared pintada con trazos de niño, caras con sonrisas, una ronda que une las manos mientras juegan, colores brillantes, que hoy, después de varios años conservan algo de luz. Son las paredes de la escuela 104.
Ahí nos reuníamos los que veníamos de afuera y pretendíamos estar con los de adentro. Como si nos diéramos aliento en esa espera y ese caminar juntos. Todos convencidos de que se puede, que es posible otra forma de encuentro, de relación, que aprender es una posibilidad de todos, que soñar, es una forma de ir arrimando a la palabra que se dice y que se escribe, el gesto de afecto.
Una forma de empezar los sábados por la mañana. Ya estamos todos, y empezamos a caminar. Todos la vemos pero parece que no. Porque ahí, al doblar, al lado de las paredes llenas de dibujos infantiles y de palabras que hablan del derecho de todos a estudiar, está la caseta con dos, tres policías. Apostados, siempre ahí, cada sábado. ¿A quién cuidan? ¿A los que entramos? ¿A los de adentro de los de afuera? Así es en algunos barrios, pero aquí no, aquí no están para eso. Están para vigilar a los de adentro. Nadie dice nada.
Seguimos caminando por la calle asfaltada por donde corre el agua; algunos chicos circulan en bicicleta, otros juegan en la vereda, o en los patios con un cerco de alambre que no alcanza a separar claramente lo privado de lo público. Todo parece estar a la vista. Dooblamos y ya estamos frente a los monobloks. Esqueletos descascarados, llenos de escaleras y pasillos que entrelazan puertas que casi siempre están abiertas., por ellas y por las ventanas se escapan los sonidos de una cumbia, un chamamé o el comentario de una vecina.
Abajo otra vez agua sucia, estamos obligados a caminar dando saltitos, buscando donde poner el pie para no resbalar. Igual uno ppuede ver los mensajes en estas otras paredes, que no tienen brillo y el color es un uniforme color indefinido. Están ahí con su forma muda de decir, de mostrar el dolor y la impotencia: DIEGO NO TE OLVIDAMOS. No sé por qué, pero uno imagina a Diego casi un niño y se pregunta qué hacía Diego. ¿Qué le gustaba? ¿Todavía iba a la escuela? ¿Que regla quebrío? ¿Dónde estaba cuando dejó de estar?
Seguimos caminando, no hay más edificios, un playón con un gran tanque que acumula agua a la vez que pierde su liquido dejando en el cemento una huella de sarro y herrumbre. Ahora sí un espacio ancho y, en este caso custodiado por dos arcos, indican que ahí se juega al fútbol, aunque no ahora, no el sábado por la mañana. Enfrente, una al lado de la otra, pequeñas casillas.
Muy cerca chicos que juegan, otros que van caminando solos o acompañados por hermanos más grandes, madres, tías o abuelas,  hacia el otro extremo de la cancha. Ahí está la capilla, un galpón muy grande con un portón en el centro. Hacia allá vamos también nosotros. Ya casi son las 10 y a esa hora empieza el apoyo escolar.
                                                                                                                                           Prof. Susana

(12) Asociación Civil Mujeres al Oeste. El proyecto mencionado se denominó: "De eso Sí se habla: Construyendo herramientas para el diálogo sobre sexualidad entre madres/padres/ adultos  referentes y adolescentes"  y  fue desarrollado con el apoyo de SECYT (Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva). Las Entidades Promotoras de dicho proyecto fueron la Carrera de Trabajo Social de la Universidad de la Matanza y Subsecretaría de Coordinación de Poliíticas Sociosanitarias dependientes de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Morón.

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