miércoles, 6 de julio de 2011

EL APOYO ESCOLAR - UTOPÍA Y REALIDAD

APOYO ESCOLAR
BARRIO CARLOS GARDEL

Reflexiones acerca de una expreriencia compartida

Cuando nos decidimos a participar del Programa Nacional de Voluntariado -PNVU-(8)"soñamos" con todas aquellas actividades que podríamos llevar adelante si contáramos con los recursos económicos que la convocatoria estipulaba para los proyectos seleccionados. Así fue que pensamos, entre otras actividades, en la producción de un libro de "vivencias" que recuperara las experiencias de los protagonistas de este proyecto, los niños y jóvenes del Barrio Carlos Gardel.
En esta oportunidad se trata no sólo de recuperar sus voces, sino también las nuestras, los profesores que sábado a sábado apostamos por ellos, convencidos de que otro mundo es posible y tenemos que construirlo juntos.
Mi vínculo con el barrio se inicia en el año 2003 (recientemente había ingresado a trabajar como Ayudante de Primera en el equipo de Didáctica de la Unlu), cuando Cristina(9) me invita a conocer y formar parte de "el Apoyo"(así lo llamanmos a este espacio de pormación). Confieso que inicialmente la idea de "seguir trabajando los sábados" no me convencía demasiado. Pero esta idea al poco tiempo de conocer a los niños fue desapareciendo y convirtiéndose en una necesidad. Lo que quiero decir es que uno va involucrándose y comprometiéndose con la comunidad de tal modo que siente que si no va le falta algo.
Cuando comencé a trabajar en el barrio hacía poco también que había iniciado mi experiencia como Maestra Recuperadora de una escuela primaria, de modo que todo era para mí una oportunidad de aprendizaje. El grupo de los más pequeños me recibió con brazos y sonrisas abiertas de par en par, lla lectura de cuentos y el trabajo con las primeras letras y números caracterizan aquellos primeros sábados en Gardel. En el medio de este ejercicio de escritura se me aparecen muchas caras y gestos, algunos de ellos ya están en el grupo de los más grandes, otros dejaron de asistir(10), pero hay alguien a quien no puedo dejar de mencionar... Rocio. Una niña tan vivaz como cariñosa, que se me prendía del cuello cada vez que nos encontrábamos. Su asistencia al Apoyo era sumamente discontinua, con muchas dificultades de aprendizaje, pero sobretodo con irreparables problemas de salud. Su muerte significó para mí un conjunto de sentimientos, desde la angustia por su pérdida (aún la extraño), hasta la indignación contra un Sistema Capitalista que oprime y ningunea.
Entre 2004 y 2005, pasé a trabajar con el grupo de los más grandes a coordinar la propuesta pedagógica con otros profesores que recién se iniciaban. Esto significó un nuevo aprendizaje y mucha responsabilidad, si bien supuso un esfuerza mayor también trajo ricas experiencias. También en el 2004, por la pertenencia de algunos a la Universidad Nacional de Luján, decidimos presentarlo como Proyecto de Extensión. Resulta importante que la Universidad y "los universitarios", además de producir conocimiento, lo pongan al servicio de aquellos que, por distintas razones, se encuentran fuera de ella.
A lo largo de estos años, "El Apoyo" pasó por distintas etapas en lo que hace a su organización y a las personas que formaron y forman parte de ella. Al ser un espacio independiente y de participación voluntaria, en elgunos momentos nos vimos en aprietes, ya que eran pocos los profes y maestros para la cantidad de chicos que asistían. De todos modos este carácter de espacio independiente, para nosotros es un atributo innegociable, que deja en evidencia que no se trata de una propuesta asistencial-clientelística ni de un grupo de filántropos. Se trata en cambio de un grupo de personas preocupadas por las condiciones de desigualdad social, política y económica que los niños y jóvenes del barrio padecen. A partir de generar un espacio pedagógico pretendemos brindar oportunidades educativas y culturales que colabores en la formación de "sujetos sociales partícipes en la construccción de espacios públicos y protagonistas de prácticas ciudadanas de hecho" (insaurralde, 2006).
Una de las cuestiones que más me interesa destacar de este espacio es lo que llamamos "formación compartida": niños, jóvenes, maestros, profesores, licenciados, estudiantes universitarios, mamás, papás, tías, abuelas; somos parte y hacemos posible que la experiencia sea compartida y que ese compartir nos permita formarnos. Esta idea de "formarción compartida" se inspira en aquel principio freireano que plantea que nadie se forma solo sino con otros, "los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo" (Freire, 1969). En este sentido rechazamos la idea de entender nuestro trabajo como "dádiva", "algo que se da a los pobres". Cada uno de los maestros reconocemos el trabajo en Gardel  como una experiencia de formación y nos convertimos en sujetos de aprendizaje de aquello que los chicos y las familias nos enseñan. Este proyecto incluye también encuentros de formación para los maestros y profesores, sobre distintas temáticas y en los cuales han participado y participan profesores de la UNLu.(11)

                                                                                                                  ¡CONTINUAREMOS¡
                              
(8) Este  programa corresponde a la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2006.
(9) Cristina Mazzini, Prof. Adjunta de la Universidad Nacional de Luján y Directora del Proyecto de Extensión "Apoyo Escolar Barrio Carlos Gardel".
(10) Las razones de ello son variadas, puede que ya no necesitaran de la ayuda extraescolar, pero también son muchos los que debido a sus condiciones manteriales de existencia, están tan fuera del sistema que ya ni siquiera asisten a la escuela.
(11) La Prof. Mónica Insaurralde nos ha asesorado en distintos encuentros, compartiendo materiales con nosotros y acercádonos bibliografía específica. También la Prof. Marta Tomé, con la que compartimos un encuentro sobre juegos didácticos.

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