BARRIO CARLOS GARDEL
PARTE III
Las salidas como culminación - en el sentido de cúspide, máximo y no en el otro de remate, fin- de alguna actividad planeada, que tomaba un tema y lo llevaba hasta ese final, fueron un placer interactivo y constructivo de experiencias. Nos permitió disfrutar de los vínculos establecidos en otros ambientes ajenos al barrio. La idea de la salida a Mansión Seré, por ejemplo, se pensó como complemento de una serie de actividades relacionadas con los hechos transcurridos durante la última dictadura militar en Argentina. Sin embargo, uno de los grandes objetivos que acarreaba esta actividad, así como todas las salidas realizadas (además de la toma de conciencia en torno a un período crucial de nuestra historia), era la integración de los chicos (y de los "grandes"), en un ámbito distendido que a la vez propicie el aprendizaje.¡Pero cuidado! esta idea no vino sólo de los "profes", era un deseo presente desde hacia tiempo en todo el grupo, sumado al anhelo de disfrutar de un partido de fútbol.
Logramos alcanzar una experiencia alternativa de aprendizaje fuera del aula con la vista y el contacto directo de la excavaciones en Seré; el recorrido por el cementeriode la Recoleta; la apreciación de los diferentes cuadros en el Museo Nacional de Bellas Artes; entre otras actividades. A su vez, lo recogido en las experiencias formó parte de un cierre del trabajo tanto a nivel escolar como a nivel grupal y humano.
Si bien los objetivos fueron planteados y planeados en frío, las sensaciones y sentimientos vividos no fueron previstos en absoluto. El punto de encuentro, como siempre, era "la capilla de Rodrigo".Con un sol radiante, poco a poco veíamos como todos, entre bostezos, íbamos llegando. Empezaba la tarea de organización: ver que todos tengan sus autorizaciones, contar la cantidad de chicos y armar pequeños grupos con algún responsable a cargo. La forma de llegar a destino varió de acuerdo a las posibilidades económicas del momento, fuimos a pie("en el dos"), en tren, en micro, en colectivo. De todas maneras nunca dejaron de existir los sentimientos de incertidumbre, sorpresa, ansias. Los dias de las salidas nos reencontrábamos con "viejos conocidos"que se habían apartado por diferentes motivos del apoyo. Las ruinas de alguna parte de la historia reciente de la Argentina en Ituzaingó, las palomas de la Plaza de Mayo, un patido de fútbol que re-vive, un collage de Khalo, un cuadro de Pío Collivadino, la tumba infame de Ramón Falcón dispararon sentimientos sutiles y reacciones encendidas que algunos/as profes supimos canalizar por la arteria del dato subjetivado. Creemos que nadie pretendió ser objetivo en ningún momento, de lo contratrio el silencio en el Museo Nacional de Bellas Artes hubiese arrollado los chistes de "parecidos" y la sensaciones de fatiga de los cuadros del pabellón argentino que alguno podía compartir, o hubiese arruinado los sustos de más de uno en el cementerio de la Recoleta. Franco y sus decenas de palomas en los brazos extendidos, la admiración de Moisés ante "Sin pan y sin trabajo", las sonrisas y carcajadas en el subte línea A, los enojos futboleros, Karen anticipando su futuro con una foto en la facultad de derecho, todos momentos que nos confirmaban las ganas de mantener la continuidad.
Defenitivamente, las salidas fueron el mejor cierre que pudieron tener las clases, por ese conocernos en la calle, observando detenidamente una obra de arte que dificilmente apreciaríamos en otra situación, soportando el mismo calor acostumbrados a sufrirlo por separado, confundidos a la sombra del mismo eucalipto en los bosquesde Palermo. La salida fue una extensión del trabajo que realizamos todos/as sábado a sábado entre los edificios del barrio, intentando estar uno al lado del otro,no adelante, no de frente, no atrás, no arriba o abajo... Lo hubiésemos materializado en una cuasi coreografía sin ensayo si las veredas de Capital no fueran tan angostas, con los brazos de uno de uno pegados a los de otro, camino a la experiencia conjunta.
Los profes y el grupo de los grandes
martes, 26 de julio de 2011
miércoles, 20 de julio de 2011
EL APOYO ESCOLAR - UTOPÍA Y REALIDAD
BARRIO CARLOS GARDEL
PARTE II
Siempre pensamos en "El apoyo" como un lugar que no se reduce a la realización de las tareas escolares (aunque es cierto que ocupan parte importante del tiempo) buscando la posibilidad de implementar propuestas didácticas que favorezcan la formación de todos los protagonistas. Así, por ejemplo, la construcción de títeres para trabajar oralidad y narración, la elaboración de cartillas acerca de la contaminación en el barrio, las salidas que conjugan historia y recreación, los juegos de mesa que nos ayudan a respetar las reglas, entre otras, son oportunidades para seguir aprendiendo. Asimismo el Taller de Plástica y el Taller de Literatura se convirtieron en la posibilidad concreta de dar voz a los que han sido silenciados y ayudar a "hablar" a quienes están acostumbrados a decir "actuando".
Entre estas propuestas quiero destacar el trabajo de los profes de los dos grupos de jóvenes,que abordó el tema del Terrorismo de Estado en nuestro país, una propuesta didáctica que incluyó además del trabajo con los contenidos, la proyección de un film, la visita a un centro clandestino de detención - Mansión Seré, Castelar -, el análisis de artículos periodísticos. Otra experiencia reciente, sumamente importante, con el grupo de adolescentes fue el trabajo con la organizació Mujeres al Oeste que, a partir de un proyecto de investigación(12), habilitó un espacio de encuentro para abordar el tema de la sexualidad.
Con el correr de estos años, y al escribir estas reflesiones, tengo la certeza de haber aprendido mucho. A pesar de haber estedo un tiempo sin poder asistir con continuidad sigo pensando en la nececidad de defender este espacio, como un espacio de formación compartida...
Prof. Cuca (Claudia Agûero)
Lo primero que uno ve al bajar del colectivo, es la pared pintada con trazos de niño, caras con sonrisas, una ronda que une las manos mientras juegan, colores brillantes, que hoy, después de varios años conservan algo de luz. Son las paredes de la escuela 104.
Ahí nos reuníamos los que veníamos de afuera y pretendíamos estar con los de adentro. Como si nos diéramos aliento en esa espera y ese caminar juntos. Todos convencidos de que se puede, que es posible otra forma de encuentro, de relación, que aprender es una posibilidad de todos, que soñar, es una forma de ir arrimando a la palabra que se dice y que se escribe, el gesto de afecto.
Una forma de empezar los sábados por la mañana. Ya estamos todos, y empezamos a caminar. Todos la vemos pero parece que no. Porque ahí, al doblar, al lado de las paredes llenas de dibujos infantiles y de palabras que hablan del derecho de todos a estudiar, está la caseta con dos, tres policías. Apostados, siempre ahí, cada sábado. ¿A quién cuidan? ¿A los que entramos? ¿A los de adentro de los de afuera? Así es en algunos barrios, pero aquí no, aquí no están para eso. Están para vigilar a los de adentro. Nadie dice nada.
Seguimos caminando por la calle asfaltada por donde corre el agua; algunos chicos circulan en bicicleta, otros juegan en la vereda, o en los patios con un cerco de alambre que no alcanza a separar claramente lo privado de lo público. Todo parece estar a la vista. Dooblamos y ya estamos frente a los monobloks. Esqueletos descascarados, llenos de escaleras y pasillos que entrelazan puertas que casi siempre están abiertas., por ellas y por las ventanas se escapan los sonidos de una cumbia, un chamamé o el comentario de una vecina.
Abajo otra vez agua sucia, estamos obligados a caminar dando saltitos, buscando donde poner el pie para no resbalar. Igual uno ppuede ver los mensajes en estas otras paredes, que no tienen brillo y el color es un uniforme color indefinido. Están ahí con su forma muda de decir, de mostrar el dolor y la impotencia: DIEGO NO TE OLVIDAMOS. No sé por qué, pero uno imagina a Diego casi un niño y se pregunta qué hacía Diego. ¿Qué le gustaba? ¿Todavía iba a la escuela? ¿Que regla quebrío? ¿Dónde estaba cuando dejó de estar?
Seguimos caminando, no hay más edificios, un playón con un gran tanque que acumula agua a la vez que pierde su liquido dejando en el cemento una huella de sarro y herrumbre. Ahora sí un espacio ancho y, en este caso custodiado por dos arcos, indican que ahí se juega al fútbol, aunque no ahora, no el sábado por la mañana. Enfrente, una al lado de la otra, pequeñas casillas.
Muy cerca chicos que juegan, otros que van caminando solos o acompañados por hermanos más grandes, madres, tías o abuelas, hacia el otro extremo de la cancha. Ahí está la capilla, un galpón muy grande con un portón en el centro. Hacia allá vamos también nosotros. Ya casi son las 10 y a esa hora empieza el apoyo escolar.
Prof. Susana
(12) Asociación Civil Mujeres al Oeste. El proyecto mencionado se denominó: "De eso Sí se habla: Construyendo herramientas para el diálogo sobre sexualidad entre madres/padres/ adultos referentes y adolescentes" y fue desarrollado con el apoyo de SECYT (Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva). Las Entidades Promotoras de dicho proyecto fueron la Carrera de Trabajo Social de la Universidad de la Matanza y Subsecretaría de Coordinación de Poliíticas Sociosanitarias dependientes de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Morón.
PARTE II
Siempre pensamos en "El apoyo" como un lugar que no se reduce a la realización de las tareas escolares (aunque es cierto que ocupan parte importante del tiempo) buscando la posibilidad de implementar propuestas didácticas que favorezcan la formación de todos los protagonistas. Así, por ejemplo, la construcción de títeres para trabajar oralidad y narración, la elaboración de cartillas acerca de la contaminación en el barrio, las salidas que conjugan historia y recreación, los juegos de mesa que nos ayudan a respetar las reglas, entre otras, son oportunidades para seguir aprendiendo. Asimismo el Taller de Plástica y el Taller de Literatura se convirtieron en la posibilidad concreta de dar voz a los que han sido silenciados y ayudar a "hablar" a quienes están acostumbrados a decir "actuando".
Entre estas propuestas quiero destacar el trabajo de los profes de los dos grupos de jóvenes,que abordó el tema del Terrorismo de Estado en nuestro país, una propuesta didáctica que incluyó además del trabajo con los contenidos, la proyección de un film, la visita a un centro clandestino de detención - Mansión Seré, Castelar -, el análisis de artículos periodísticos. Otra experiencia reciente, sumamente importante, con el grupo de adolescentes fue el trabajo con la organizació Mujeres al Oeste que, a partir de un proyecto de investigación(12), habilitó un espacio de encuentro para abordar el tema de la sexualidad.
Con el correr de estos años, y al escribir estas reflesiones, tengo la certeza de haber aprendido mucho. A pesar de haber estedo un tiempo sin poder asistir con continuidad sigo pensando en la nececidad de defender este espacio, como un espacio de formación compartida...
Prof. Cuca (Claudia Agûero)
Lo primero que uno ve al bajar del colectivo, es la pared pintada con trazos de niño, caras con sonrisas, una ronda que une las manos mientras juegan, colores brillantes, que hoy, después de varios años conservan algo de luz. Son las paredes de la escuela 104.
Ahí nos reuníamos los que veníamos de afuera y pretendíamos estar con los de adentro. Como si nos diéramos aliento en esa espera y ese caminar juntos. Todos convencidos de que se puede, que es posible otra forma de encuentro, de relación, que aprender es una posibilidad de todos, que soñar, es una forma de ir arrimando a la palabra que se dice y que se escribe, el gesto de afecto.
Una forma de empezar los sábados por la mañana. Ya estamos todos, y empezamos a caminar. Todos la vemos pero parece que no. Porque ahí, al doblar, al lado de las paredes llenas de dibujos infantiles y de palabras que hablan del derecho de todos a estudiar, está la caseta con dos, tres policías. Apostados, siempre ahí, cada sábado. ¿A quién cuidan? ¿A los que entramos? ¿A los de adentro de los de afuera? Así es en algunos barrios, pero aquí no, aquí no están para eso. Están para vigilar a los de adentro. Nadie dice nada.
Seguimos caminando por la calle asfaltada por donde corre el agua; algunos chicos circulan en bicicleta, otros juegan en la vereda, o en los patios con un cerco de alambre que no alcanza a separar claramente lo privado de lo público. Todo parece estar a la vista. Dooblamos y ya estamos frente a los monobloks. Esqueletos descascarados, llenos de escaleras y pasillos que entrelazan puertas que casi siempre están abiertas., por ellas y por las ventanas se escapan los sonidos de una cumbia, un chamamé o el comentario de una vecina.
Abajo otra vez agua sucia, estamos obligados a caminar dando saltitos, buscando donde poner el pie para no resbalar. Igual uno ppuede ver los mensajes en estas otras paredes, que no tienen brillo y el color es un uniforme color indefinido. Están ahí con su forma muda de decir, de mostrar el dolor y la impotencia: DIEGO NO TE OLVIDAMOS. No sé por qué, pero uno imagina a Diego casi un niño y se pregunta qué hacía Diego. ¿Qué le gustaba? ¿Todavía iba a la escuela? ¿Que regla quebrío? ¿Dónde estaba cuando dejó de estar?
Seguimos caminando, no hay más edificios, un playón con un gran tanque que acumula agua a la vez que pierde su liquido dejando en el cemento una huella de sarro y herrumbre. Ahora sí un espacio ancho y, en este caso custodiado por dos arcos, indican que ahí se juega al fútbol, aunque no ahora, no el sábado por la mañana. Enfrente, una al lado de la otra, pequeñas casillas.
Muy cerca chicos que juegan, otros que van caminando solos o acompañados por hermanos más grandes, madres, tías o abuelas, hacia el otro extremo de la cancha. Ahí está la capilla, un galpón muy grande con un portón en el centro. Hacia allá vamos también nosotros. Ya casi son las 10 y a esa hora empieza el apoyo escolar.
Prof. Susana
(12) Asociación Civil Mujeres al Oeste. El proyecto mencionado se denominó: "De eso Sí se habla: Construyendo herramientas para el diálogo sobre sexualidad entre madres/padres/ adultos referentes y adolescentes" y fue desarrollado con el apoyo de SECYT (Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva). Las Entidades Promotoras de dicho proyecto fueron la Carrera de Trabajo Social de la Universidad de la Matanza y Subsecretaría de Coordinación de Poliíticas Sociosanitarias dependientes de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Morón.
miércoles, 6 de julio de 2011
EL APOYO ESCOLAR - UTOPÍA Y REALIDAD
APOYO ESCOLAR
BARRIO CARLOS GARDEL
Reflexiones acerca de una expreriencia compartida
Cuando nos decidimos a participar del Programa Nacional de Voluntariado -PNVU-(8)"soñamos" con todas aquellas actividades que podríamos llevar adelante si contáramos con los recursos económicos que la convocatoria estipulaba para los proyectos seleccionados. Así fue que pensamos, entre otras actividades, en la producción de un libro de "vivencias" que recuperara las experiencias de los protagonistas de este proyecto, los niños y jóvenes del Barrio Carlos Gardel.
En esta oportunidad se trata no sólo de recuperar sus voces, sino también las nuestras, los profesores que sábado a sábado apostamos por ellos, convencidos de que otro mundo es posible y tenemos que construirlo juntos.
Mi vínculo con el barrio se inicia en el año 2003 (recientemente había ingresado a trabajar como Ayudante de Primera en el equipo de Didáctica de la Unlu), cuando Cristina(9) me invita a conocer y formar parte de "el Apoyo"(así lo llamanmos a este espacio de pormación). Confieso que inicialmente la idea de "seguir trabajando los sábados" no me convencía demasiado. Pero esta idea al poco tiempo de conocer a los niños fue desapareciendo y convirtiéndose en una necesidad. Lo que quiero decir es que uno va involucrándose y comprometiéndose con la comunidad de tal modo que siente que si no va le falta algo.
Cuando comencé a trabajar en el barrio hacía poco también que había iniciado mi experiencia como Maestra Recuperadora de una escuela primaria, de modo que todo era para mí una oportunidad de aprendizaje. El grupo de los más pequeños me recibió con brazos y sonrisas abiertas de par en par, lla lectura de cuentos y el trabajo con las primeras letras y números caracterizan aquellos primeros sábados en Gardel. En el medio de este ejercicio de escritura se me aparecen muchas caras y gestos, algunos de ellos ya están en el grupo de los más grandes, otros dejaron de asistir(10), pero hay alguien a quien no puedo dejar de mencionar... Rocio. Una niña tan vivaz como cariñosa, que se me prendía del cuello cada vez que nos encontrábamos. Su asistencia al Apoyo era sumamente discontinua, con muchas dificultades de aprendizaje, pero sobretodo con irreparables problemas de salud. Su muerte significó para mí un conjunto de sentimientos, desde la angustia por su pérdida (aún la extraño), hasta la indignación contra un Sistema Capitalista que oprime y ningunea.
Entre 2004 y 2005, pasé a trabajar con el grupo de los más grandes a coordinar la propuesta pedagógica con otros profesores que recién se iniciaban. Esto significó un nuevo aprendizaje y mucha responsabilidad, si bien supuso un esfuerza mayor también trajo ricas experiencias. También en el 2004, por la pertenencia de algunos a la Universidad Nacional de Luján, decidimos presentarlo como Proyecto de Extensión. Resulta importante que la Universidad y "los universitarios", además de producir conocimiento, lo pongan al servicio de aquellos que, por distintas razones, se encuentran fuera de ella.
A lo largo de estos años, "El Apoyo" pasó por distintas etapas en lo que hace a su organización y a las personas que formaron y forman parte de ella. Al ser un espacio independiente y de participación voluntaria, en elgunos momentos nos vimos en aprietes, ya que eran pocos los profes y maestros para la cantidad de chicos que asistían. De todos modos este carácter de espacio independiente, para nosotros es un atributo innegociable, que deja en evidencia que no se trata de una propuesta asistencial-clientelística ni de un grupo de filántropos. Se trata en cambio de un grupo de personas preocupadas por las condiciones de desigualdad social, política y económica que los niños y jóvenes del barrio padecen. A partir de generar un espacio pedagógico pretendemos brindar oportunidades educativas y culturales que colabores en la formación de "sujetos sociales partícipes en la construccción de espacios públicos y protagonistas de prácticas ciudadanas de hecho" (insaurralde, 2006).
Una de las cuestiones que más me interesa destacar de este espacio es lo que llamamos "formación compartida": niños, jóvenes, maestros, profesores, licenciados, estudiantes universitarios, mamás, papás, tías, abuelas; somos parte y hacemos posible que la experiencia sea compartida y que ese compartir nos permita formarnos. Esta idea de "formarción compartida" se inspira en aquel principio freireano que plantea que nadie se forma solo sino con otros, "los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo" (Freire, 1969). En este sentido rechazamos la idea de entender nuestro trabajo como "dádiva", "algo que se da a los pobres". Cada uno de los maestros reconocemos el trabajo en Gardel como una experiencia de formación y nos convertimos en sujetos de aprendizaje de aquello que los chicos y las familias nos enseñan. Este proyecto incluye también encuentros de formación para los maestros y profesores, sobre distintas temáticas y en los cuales han participado y participan profesores de la UNLu.(11)
¡CONTINUAREMOS¡
(8) Este programa corresponde a la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2006.
(9) Cristina Mazzini, Prof. Adjunta de la Universidad Nacional de Luján y Directora del Proyecto de Extensión "Apoyo Escolar Barrio Carlos Gardel".
(10) Las razones de ello son variadas, puede que ya no necesitaran de la ayuda extraescolar, pero también son muchos los que debido a sus condiciones manteriales de existencia, están tan fuera del sistema que ya ni siquiera asisten a la escuela.
(11) La Prof. Mónica Insaurralde nos ha asesorado en distintos encuentros, compartiendo materiales con nosotros y acercádonos bibliografía específica. También la Prof. Marta Tomé, con la que compartimos un encuentro sobre juegos didácticos.
BARRIO CARLOS GARDEL
Reflexiones acerca de una expreriencia compartida
Cuando nos decidimos a participar del Programa Nacional de Voluntariado -PNVU-(8)"soñamos" con todas aquellas actividades que podríamos llevar adelante si contáramos con los recursos económicos que la convocatoria estipulaba para los proyectos seleccionados. Así fue que pensamos, entre otras actividades, en la producción de un libro de "vivencias" que recuperara las experiencias de los protagonistas de este proyecto, los niños y jóvenes del Barrio Carlos Gardel.
En esta oportunidad se trata no sólo de recuperar sus voces, sino también las nuestras, los profesores que sábado a sábado apostamos por ellos, convencidos de que otro mundo es posible y tenemos que construirlo juntos.
Mi vínculo con el barrio se inicia en el año 2003 (recientemente había ingresado a trabajar como Ayudante de Primera en el equipo de Didáctica de la Unlu), cuando Cristina(9) me invita a conocer y formar parte de "el Apoyo"(así lo llamanmos a este espacio de pormación). Confieso que inicialmente la idea de "seguir trabajando los sábados" no me convencía demasiado. Pero esta idea al poco tiempo de conocer a los niños fue desapareciendo y convirtiéndose en una necesidad. Lo que quiero decir es que uno va involucrándose y comprometiéndose con la comunidad de tal modo que siente que si no va le falta algo.
Cuando comencé a trabajar en el barrio hacía poco también que había iniciado mi experiencia como Maestra Recuperadora de una escuela primaria, de modo que todo era para mí una oportunidad de aprendizaje. El grupo de los más pequeños me recibió con brazos y sonrisas abiertas de par en par, lla lectura de cuentos y el trabajo con las primeras letras y números caracterizan aquellos primeros sábados en Gardel. En el medio de este ejercicio de escritura se me aparecen muchas caras y gestos, algunos de ellos ya están en el grupo de los más grandes, otros dejaron de asistir(10), pero hay alguien a quien no puedo dejar de mencionar... Rocio. Una niña tan vivaz como cariñosa, que se me prendía del cuello cada vez que nos encontrábamos. Su asistencia al Apoyo era sumamente discontinua, con muchas dificultades de aprendizaje, pero sobretodo con irreparables problemas de salud. Su muerte significó para mí un conjunto de sentimientos, desde la angustia por su pérdida (aún la extraño), hasta la indignación contra un Sistema Capitalista que oprime y ningunea.
Entre 2004 y 2005, pasé a trabajar con el grupo de los más grandes a coordinar la propuesta pedagógica con otros profesores que recién se iniciaban. Esto significó un nuevo aprendizaje y mucha responsabilidad, si bien supuso un esfuerza mayor también trajo ricas experiencias. También en el 2004, por la pertenencia de algunos a la Universidad Nacional de Luján, decidimos presentarlo como Proyecto de Extensión. Resulta importante que la Universidad y "los universitarios", además de producir conocimiento, lo pongan al servicio de aquellos que, por distintas razones, se encuentran fuera de ella.
A lo largo de estos años, "El Apoyo" pasó por distintas etapas en lo que hace a su organización y a las personas que formaron y forman parte de ella. Al ser un espacio independiente y de participación voluntaria, en elgunos momentos nos vimos en aprietes, ya que eran pocos los profes y maestros para la cantidad de chicos que asistían. De todos modos este carácter de espacio independiente, para nosotros es un atributo innegociable, que deja en evidencia que no se trata de una propuesta asistencial-clientelística ni de un grupo de filántropos. Se trata en cambio de un grupo de personas preocupadas por las condiciones de desigualdad social, política y económica que los niños y jóvenes del barrio padecen. A partir de generar un espacio pedagógico pretendemos brindar oportunidades educativas y culturales que colabores en la formación de "sujetos sociales partícipes en la construccción de espacios públicos y protagonistas de prácticas ciudadanas de hecho" (insaurralde, 2006).
Una de las cuestiones que más me interesa destacar de este espacio es lo que llamamos "formación compartida": niños, jóvenes, maestros, profesores, licenciados, estudiantes universitarios, mamás, papás, tías, abuelas; somos parte y hacemos posible que la experiencia sea compartida y que ese compartir nos permita formarnos. Esta idea de "formarción compartida" se inspira en aquel principio freireano que plantea que nadie se forma solo sino con otros, "los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo" (Freire, 1969). En este sentido rechazamos la idea de entender nuestro trabajo como "dádiva", "algo que se da a los pobres". Cada uno de los maestros reconocemos el trabajo en Gardel como una experiencia de formación y nos convertimos en sujetos de aprendizaje de aquello que los chicos y las familias nos enseñan. Este proyecto incluye también encuentros de formación para los maestros y profesores, sobre distintas temáticas y en los cuales han participado y participan profesores de la UNLu.(11)
¡CONTINUAREMOS¡
(8) Este programa corresponde a la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2006.
(9) Cristina Mazzini, Prof. Adjunta de la Universidad Nacional de Luján y Directora del Proyecto de Extensión "Apoyo Escolar Barrio Carlos Gardel".
(10) Las razones de ello son variadas, puede que ya no necesitaran de la ayuda extraescolar, pero también son muchos los que debido a sus condiciones manteriales de existencia, están tan fuera del sistema que ya ni siquiera asisten a la escuela.
(11) La Prof. Mónica Insaurralde nos ha asesorado en distintos encuentros, compartiendo materiales con nosotros y acercádonos bibliografía específica. También la Prof. Marta Tomé, con la que compartimos un encuentro sobre juegos didácticos.
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