domingo, 12 de junio de 2011

EDUCACIÓN CATÓLICA

La importancia de la educación en la vida del hombre es fundamental en estos tiempos para el progreso social. Todo hombre tiene derecho a una educación verdaderamente humana y todo bautizado a una educación cristiana. Tanto para la juventud como para los adultos, de esta manera puedan participar en todos los ámbitos de la vida, fortaleciendo la mente y el alma para el mejor entendimiento de las distintas comunidades.
Los métodos de educación y de instrucción se van perfeccionando. Se hacen esfuerzos, pero aún no alcanzan.
A la iglesia le toca también atender este tema, cumpliendo el mandamiento recibido por su divino fundador, a saber, el anunciar a todos los hombres el misterio de la salvación e instaurar todas las cosas en Cristo.


LA EDUCACIÓN CRISTIANA

Todos los cristianos, puesto que por la regeneración por el agua y el Espíritu Santo han sido constituidos nuevas criaturas y se llaman y son hijos de Dios, tienen derecho a la educación cristiana.
Entonces, la iglesia debe disponerlo todo para que los fieles disfruten de la educación cristiana, siendo esta necesaria no solo para la madurez de la persona humana sino que busca que los bautizados se hagan más conscientes del don recibido de la fe, adaptándose a vivir en la justicia y en la verdadera santidad, acostumbrándose a ayudar a la formación cristiana del mundo, sobre todo a los jóvenes que son la esperanza de la iglesia.


LA ESCUELA CATÓLICA

Base fundamental de educación es la escuela, en virtud de su misión, promueve el sentido de los valores, desarrolla todas las capacidades de la persona, la prepara para que se desarrolle culturalmente, fomenta que haya comprensión entre los distintos alumnos, es centro de participación conjuntamente con las familias, los maestros, las diversas asociaciones que hacen a toda comunidad humana.
Es de suma importancia la vocación de todos, hombres y mujeres, los que se desempeñan en las escuelas. Requiere dotes especiales de alma y corazón, una preparación constante y con facilidad para renovarse y adaptarse.
La iglesia busca no en menos grado que las demás escuelas, los fines culturales y la formación humana de la juventud. suscita el espíritu evangélico de la libertad y de la caridad, que quede iluminado por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo.
Así la escuela católica educa a sus alumnos para conseguir eficazmente el bien de la ciudad terrestre y los prepara para servir la difusión del Reino de Dios, siendo la escuela católica tan útil para cumplir la misión del Pueblo de Dios.

Fuente: "Concilio Ecuménico Vaticano II"

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