Esta publicación es una muestra pequeña del trabajo que desde hace diez años venimos sosteniendo en el Barrio Carlos Gardel. somos un grupo de voluntarios que hemos crecido en demandas y reconocimiento como "Apoyo escolar". En el 2004 este proyecto se radicó como actividad de extensión del Departamento de Educación de la Universidad de Luján. En el 2006 nos presentamos a la convocatoria de Voluntariado Universitario del Ministerio de Educació, Ciencia y Tecnología que nos posibilitó la adquisición de materiales escolares, realización de salidas culturales y recreativas y la impresión de esta producción.
El "apoyo", como lo llaman los chicos del barrio es un espacio, que no reconoce individualidades, que se identifica en los diversos rostros que lo transitan y en prácticas semanales de entusiasmo,preocupación, dudas, y en un continuo intentar. La expectativa de los chicos está centrada en superar los obsáculos que tienen con la tarea escolar . La de los que acompañamos está puesta, en la búsqueda de propuestas que les permitan descubrir y capitalizar el potencial creativo e inquisitivo que apenas dejan asomar, pero que está latente.
La escuela no siempre trabaja desde las desigualdades. Le cuesta descubrir el bagaje cultural y las historias que trae cada niño o joven. No advierte que vivir en las márgenes del sistema social, exige el esfuerzo diario de encontrar un lugar, de pertenecer, de tener identidad en una sociedad que les niega derechos desde mucho antes de entrar a las instituciones escolares.
Aún así, nuestro trabajo tiende lazos con las escuelas y sus maestros, en tanto lo reconocemos como el espacio de formación de niños y jóvenes. Intentamos trabajar la autoestima y la valoración del acceso al conocimiento y la cultura para avanzar en el ejercicio de ciudadanía y en el derecho a una vida digna plena, que les ha sido negada. La escuela es un espacio para ejercer derecho, por eso buscamos que se appropien de herramientas para hacerlo.
Después de trabajar en esta experiencia ya no somos los mismos. Buscamos impactar en los chicos y son ellos los que dejan huellas profundas en nosotros. Sus enojos, y sus sonrisas, sus cuelgues y sus apuestas a seguir resulta un desafio en el que aprendamos a caminar. Nuestro andar tiene menos certezas que en el inicio, pero ha ganado en comprensión de la realidad. Crecimos todos en la escucha y en el respecto por el tiempo de los otros. Descubrimos que los diez años de esta propuesta de formación compartida son fruto del trabajo colectivo y deliberativo de maestros , niños, jóvenes y familias, con que encaramos la tarea.
Esta publicación recoge impresiones, vivencias, expectativas y sueños de los que integramos el "apoyo". Presentamos lo producido en talleres de escritura, en espacios de arte, en salidas recreativas y culturales y en los encuentros semanales.
Intentamos hacer visibles esta otra cara del Gardel, la menos difundida, la que refleja la lucha diaria del barrio por lograr un trabajo digno, y una escolaridad sostenida. La que convoca a voluntarios a dedicar tiempo, recursos y energía. La de los chicos intentando superarse y buscando acortar las distancias que los dejan fuera. La de los jóvenes aspirando egresar de la escuela secundaria y la de los que empiezan a sumarse, también ellos, como maestros en el "apoyo".
Cristina Mazzini
FUENTE: Prólogo del libro "apoyo escolar", del Barrio Carlos Gardel.
domingo, 26 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
EDUCACIÓN EN LA FE
En los países donde es posible dar, dentro del marco escolar, una educaciónen la fe, la Iglesia tiene el deber de hacerlo lo mejor posible. Esto se refiere, ente todo, a la escuela católica;¿seguiría mereciendo este nombre si, aun brillando por su alto nivel de enseñanza en las materias profanas, hubiera motivo justificado para reprocharle su negligencia o desviación en la educación propiamente religiosa?¡Y no se diga que ésta será siempre, implícitamente o de manera indirecta! El carácter propio y la razón profunda de la escuela católica, el motivo por el cual deberían preferirla los padres católicos, es precisamnete la calidad de la enseñanza religiosa integrada en la educación de los alumnos. Si es verdad que las instituciones católicas deben respetar la libertadde conciencia, es decir, evitar cargar sobre ella desde fuera, por presiones físicas o morales, especialmente en lo que concierne a los actos religiosos de los adolescentes, no lo es menos que tienen el grave deber de ofrecer una formación religiosa adaptadaa las situaciones de los alumnos, con frecuencia deversas, y también hacreles comprender que la llamada de Dios a servirle en espíritu y en verdad, según los mandamientos de Dios y los preceptos de la Iglesia, sin constreñir al hombre, no por esto lo obliga menos en conciencia.
Pero me refiero también a la escuela no confesional a la estatal. Expreso el deseo ardiente de que, resppondiendo a un derecho claro de la personahumanay de las familias, y en el respeto de la libertad religiosa de todos, sea posible a todos los alumnos católicos el progresar en su formación espiritual con la ayuda de una enseñanza religiosa que depende de la Iglesia, pero que, según los países, pueda ser impartida por la escuela o en el ámbito de la escuela, o más aún en el marco de un acuerdo con los poderes públicos sobre los programas escolares, si la catequesis tiene lugar solamente en la parroquia o en otro centro pastoral. En efecto, donde ahy dificultades objetivas, por ejemplo cuando los alumnos son de religiones distintas, conviene ordenar los horarios escolares de cara a permitir a los católicos que profundicen su fe su experiencia religiosa con educadores calificados, sacerdotes o laicos.
Ciertamente, muchos elementos vitales, adem´´as de la escuela, contribuyen a influenciar la mentalidad de los jóvenes: asuetos, medio social, medio laboral. Pero los que han realizado estudios están fuertemente sañalados por ellos, iniciados en unos valores culturales o morales aprendidos en el clima de la institución de enseñanza, interpelados por múltiples ideas recibidas en la escuela: conviene que la catequesis tenga muy en cuenta esta escolarización para alcanzar verdaderamente los demás elementos del saber y de la educación, a fin de que el Evangelio impregne la mentalidad de los alumnos en el terrreno de su formación y que la armonización de su cultura se logre a la luz de la fe. Aliento pues a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos a que se ocupen de ayudar a estos alumnos en el plano de la fe. Por lo demás, es el momento de declarar aquí mi firme convicción de que el respecto demostrado a la fe católica de los jóvenes, incluso facilitando su educación, arraigo, consolidación, libre profesión y práctica, honraría ciertamente a cualquier gobierno, cualquiera que sea el sistema en que se base o la ideología en que se inspire.
Fuente: "Catechesi Tradendae: Exhortación apostólica postsinodal sobre la catequesis en nuestro tiempo - Beato Juan Pablo II"
Pero me refiero también a la escuela no confesional a la estatal. Expreso el deseo ardiente de que, resppondiendo a un derecho claro de la personahumanay de las familias, y en el respeto de la libertad religiosa de todos, sea posible a todos los alumnos católicos el progresar en su formación espiritual con la ayuda de una enseñanza religiosa que depende de la Iglesia, pero que, según los países, pueda ser impartida por la escuela o en el ámbito de la escuela, o más aún en el marco de un acuerdo con los poderes públicos sobre los programas escolares, si la catequesis tiene lugar solamente en la parroquia o en otro centro pastoral. En efecto, donde ahy dificultades objetivas, por ejemplo cuando los alumnos son de religiones distintas, conviene ordenar los horarios escolares de cara a permitir a los católicos que profundicen su fe su experiencia religiosa con educadores calificados, sacerdotes o laicos.
Ciertamente, muchos elementos vitales, adem´´as de la escuela, contribuyen a influenciar la mentalidad de los jóvenes: asuetos, medio social, medio laboral. Pero los que han realizado estudios están fuertemente sañalados por ellos, iniciados en unos valores culturales o morales aprendidos en el clima de la institución de enseñanza, interpelados por múltiples ideas recibidas en la escuela: conviene que la catequesis tenga muy en cuenta esta escolarización para alcanzar verdaderamente los demás elementos del saber y de la educación, a fin de que el Evangelio impregne la mentalidad de los alumnos en el terrreno de su formación y que la armonización de su cultura se logre a la luz de la fe. Aliento pues a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos a que se ocupen de ayudar a estos alumnos en el plano de la fe. Por lo demás, es el momento de declarar aquí mi firme convicción de que el respecto demostrado a la fe católica de los jóvenes, incluso facilitando su educación, arraigo, consolidación, libre profesión y práctica, honraría ciertamente a cualquier gobierno, cualquiera que sea el sistema en que se base o la ideología en que se inspire.
Fuente: "Catechesi Tradendae: Exhortación apostólica postsinodal sobre la catequesis en nuestro tiempo - Beato Juan Pablo II"
domingo, 12 de junio de 2011
EDUCACIÓN CATÓLICA
La importancia de la educación en la vida del hombre es fundamental en estos tiempos para el progreso social. Todo hombre tiene derecho a una educación verdaderamente humana y todo bautizado a una educación cristiana. Tanto para la juventud como para los adultos, de esta manera puedan participar en todos los ámbitos de la vida, fortaleciendo la mente y el alma para el mejor entendimiento de las distintas comunidades.
Los métodos de educación y de instrucción se van perfeccionando. Se hacen esfuerzos, pero aún no alcanzan.
A la iglesia le toca también atender este tema, cumpliendo el mandamiento recibido por su divino fundador, a saber, el anunciar a todos los hombres el misterio de la salvación e instaurar todas las cosas en Cristo.
LA EDUCACIÓN CRISTIANA
Todos los cristianos, puesto que por la regeneración por el agua y el Espíritu Santo han sido constituidos nuevas criaturas y se llaman y son hijos de Dios, tienen derecho a la educación cristiana.
Entonces, la iglesia debe disponerlo todo para que los fieles disfruten de la educación cristiana, siendo esta necesaria no solo para la madurez de la persona humana sino que busca que los bautizados se hagan más conscientes del don recibido de la fe, adaptándose a vivir en la justicia y en la verdadera santidad, acostumbrándose a ayudar a la formación cristiana del mundo, sobre todo a los jóvenes que son la esperanza de la iglesia.
LA ESCUELA CATÓLICA
Base fundamental de educación es la escuela, en virtud de su misión, promueve el sentido de los valores, desarrolla todas las capacidades de la persona, la prepara para que se desarrolle culturalmente, fomenta que haya comprensión entre los distintos alumnos, es centro de participación conjuntamente con las familias, los maestros, las diversas asociaciones que hacen a toda comunidad humana.
Es de suma importancia la vocación de todos, hombres y mujeres, los que se desempeñan en las escuelas. Requiere dotes especiales de alma y corazón, una preparación constante y con facilidad para renovarse y adaptarse.
La iglesia busca no en menos grado que las demás escuelas, los fines culturales y la formación humana de la juventud. suscita el espíritu evangélico de la libertad y de la caridad, que quede iluminado por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo.
Así la escuela católica educa a sus alumnos para conseguir eficazmente el bien de la ciudad terrestre y los prepara para servir la difusión del Reino de Dios, siendo la escuela católica tan útil para cumplir la misión del Pueblo de Dios.
Fuente: "Concilio Ecuménico Vaticano II"
Los métodos de educación y de instrucción se van perfeccionando. Se hacen esfuerzos, pero aún no alcanzan.
A la iglesia le toca también atender este tema, cumpliendo el mandamiento recibido por su divino fundador, a saber, el anunciar a todos los hombres el misterio de la salvación e instaurar todas las cosas en Cristo.
LA EDUCACIÓN CRISTIANA
Todos los cristianos, puesto que por la regeneración por el agua y el Espíritu Santo han sido constituidos nuevas criaturas y se llaman y son hijos de Dios, tienen derecho a la educación cristiana.
Entonces, la iglesia debe disponerlo todo para que los fieles disfruten de la educación cristiana, siendo esta necesaria no solo para la madurez de la persona humana sino que busca que los bautizados se hagan más conscientes del don recibido de la fe, adaptándose a vivir en la justicia y en la verdadera santidad, acostumbrándose a ayudar a la formación cristiana del mundo, sobre todo a los jóvenes que son la esperanza de la iglesia.
LA ESCUELA CATÓLICA
Base fundamental de educación es la escuela, en virtud de su misión, promueve el sentido de los valores, desarrolla todas las capacidades de la persona, la prepara para que se desarrolle culturalmente, fomenta que haya comprensión entre los distintos alumnos, es centro de participación conjuntamente con las familias, los maestros, las diversas asociaciones que hacen a toda comunidad humana.
Es de suma importancia la vocación de todos, hombres y mujeres, los que se desempeñan en las escuelas. Requiere dotes especiales de alma y corazón, una preparación constante y con facilidad para renovarse y adaptarse.
La iglesia busca no en menos grado que las demás escuelas, los fines culturales y la formación humana de la juventud. suscita el espíritu evangélico de la libertad y de la caridad, que quede iluminado por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo.
Así la escuela católica educa a sus alumnos para conseguir eficazmente el bien de la ciudad terrestre y los prepara para servir la difusión del Reino de Dios, siendo la escuela católica tan útil para cumplir la misión del Pueblo de Dios.
Fuente: "Concilio Ecuménico Vaticano II"
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